MENUDENCIAS
Pensaba colgar algunas otras cosas que me rondan la cabeza, pero me ha impresionado el artículo de hoy en
El País, de Rosa Montero (supongo que lo podéis leer entrando en la página del periódico, que creo que ahora es de libre acceso, si no, me lo decís e intentaré escanearla y colgarla aquí). Me conmueve su capacidad de emocionarse no sólo con las grandes tragedias, sino también con las minúsculas. Con los 10.000 balseros muertos que yacen en el fondo del Caribe y con la desventura de un pobre gatito, perdido entre los raíles del metro. Yo, "de mayor", quiero ser como ella y conservar la capacidad de que me duelan las tragedias ajenas, sea cual sea su índole y dimensión. (Esto podría abrir un debate muy interesante acerca de la capacidad de emocionarse y de la necesidad de conocer el dolor, al menos en cierta medida, para poder apreciar el placer).
La segunda cuestión que me suscita la lectura viene de un viejo debate entre amigos (hablábamos de como muchos intelectuales de izquierdas no son tan críticos con los desmanes de los comunistas como con los de los "fachas") en el cual algunos afirmaban que Rosa Montero no condenaba de forma clara y abierta la dictadura, que lo es, de Fidel Castro. Yo defendía que sí lo hacía. A los pocos días de tal debate, ella publicó un artículo, también en la última página de El País (si alguien quiere la referencia creo que puedo encontrarla), donde quedaba clara su posición al respecto, refrendada por lo que hoy escribe.
Como no quiero que las entradas resulten tediosas a causa de la longitud, lo dejo aquí.
El País, de Rosa Montero (supongo que lo podéis leer entrando en la página del periódico, que creo que ahora es de libre acceso, si no, me lo decís e intentaré escanearla y colgarla aquí). Me conmueve su capacidad de emocionarse no sólo con las grandes tragedias, sino también con las minúsculas. Con los 10.000 balseros muertos que yacen en el fondo del Caribe y con la desventura de un pobre gatito, perdido entre los raíles del metro. Yo, "de mayor", quiero ser como ella y conservar la capacidad de que me duelan las tragedias ajenas, sea cual sea su índole y dimensión. (Esto podría abrir un debate muy interesante acerca de la capacidad de emocionarse y de la necesidad de conocer el dolor, al menos en cierta medida, para poder apreciar el placer).
La segunda cuestión que me suscita la lectura viene de un viejo debate entre amigos (hablábamos de como muchos intelectuales de izquierdas no son tan críticos con los desmanes de los comunistas como con los de los "fachas") en el cual algunos afirmaban que Rosa Montero no condenaba de forma clara y abierta la dictadura, que lo es, de Fidel Castro. Yo defendía que sí lo hacía. A los pocos días de tal debate, ella publicó un artículo, también en la última página de El País (si alguien quiere la referencia creo que puedo encontrarla), donde quedaba clara su posición al respecto, refrendada por lo que hoy escribe.
Como no quiero que las entradas resulten tediosas a causa de la longitud, lo dejo aquí.

2 Comments:
Pues el caso es que yo no pillo el rollo de la Montero. No recuerdo quién hablaba un día de sus "arrebatos monjiles" y me pareció muy acertado. Tengo que decir que esta opinión tiene poco fundamento actualizado. Hace años que leo sus textos.
Yo te prefiero a ti. Acabo de leer los textos siguientes y la cosa promete. Y como me fío de ti, intentaré leer la última de El País (aunque no prometo nada).
Besos.
A mí también me gusta cómo escribe Natalia: va, escribe más!
Besos.
Publicar un comentario en la entrada
Links to this post:
Crear un enlace
<< Home